Después de preparar el lienzo, dibujar
la escena, los personajes, me centré en el rostro de
Jesús. Había hecho un estudio de las características
de la raza judía, para dar realismo a unos rasgos demasiado
idealizados a veces. Puse énfasis en la mirada. Una
mirada que encerrase dolor y firmeza y a la vez una gran serenidad.
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Sus manos tenían que ser
fuertes, manos de herrero y carpintero, manos grandes
acogedoras, sanadoras...
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Dibujé a los apóstoles en un
momento de tremenda inquietud e incomprensión. Unos
charlan otros se preguntan otro se arrodilla al preguntar.
No he querido decir nunca quien era Judas. |
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Las manos de los apóstoles son grandes también.
Manos de pescadores que se inquietan y tiemblan.
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Juan, el apóstol querido, se hace cargo de la madre
de Jesús anticipándose a la cruz. |
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Maria no puede resistir el relato, las palabras
de su hijo y llora de espaldas para que su Jesús no
la vea, Juan la consuela. |
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El cáliz es de madera, y su sombra
sobre el mantel anuncia el destino de la cruz.
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El manto o cortina
que los envuelve es el símbolo de la presencia de Dios.

El marco que rodea el cuadro es de un rico valor artistico.
Está restaurado y aparece la fecha original:1732.
Las dimensiones son 169 x 108 cm
Esta obra, así como San Esteban, San
Pedro y San Pablo, y Jesús crucificado, pertenecen
a la Iglesia Parroquial de Estadilla (Huesca). |